Suavidad en movimiento
En Capri, la mujer Devernois se entrega a la luz italiana. Todo se vuelve más suave: los colores, los materiales, su forma de ser.
Los colores están ligeramente velados, como si el sol acabara de tocarlos. Las telas siguen sus movimientos con gracia y suavidad: un vestido que danza con el viento, un punto ligero sobre los hombros, pantalones pastel elegidos por su tacto suave.
Tiene esa elegancia de esos primeros almuerzos en la terraza, cuando el aire se calienta y la piel aún está clara. Nada es estático: su look respira, su estilo evoluciona a lo largo del día. Cultiva un arte de relajación elegante, donde cada pieza cuenta la misma historia: la comodidad es una estética en sí misma.