Sombra y luz
En Sicilia encuentra una sofisticación nueva, más afirmada, más esculpida. Los negros, los vainillas y los nudes componen un vestuario con aires de claroscuro. Las líneas se estiran, se alargan, se vuelven casi arquitectónicas.
Opta por cortes largos, volúmenes suaves: un vestido fluido que se desliza por el cuerpo, un pantalón ancho acompañado de una túnica de diseño artístico, un top nude que se funde con un bajo negro. Su estilo es tranquilo, sereno, pero cargado de una intensidad silenciosa.
Avanza como se atraviesa un paisaje de sombras y luces: con profundidad, con aplomo, con una sensualidad tenue que solo le pertenece a ella.