La pureza del azul
En las Cícladas, vuelve a lo esencial. El azul se convierte en su aliado, en todos sus matices: profundo, celeste, lavado, casi mineral. Una paleta que calma y eleva, como esos paisajes donde el cielo se funde con el mar.
Viste con tejidos naturales: lino, algodón ligero, telas que respiran como ella respira. Su guardarropa se compone de combinaciones simples pero pensadas: una camisa azul abierta sobre una camiseta sin mangas cruda, un pantalón claro, siluetas despojadas de todo lo superfluo. Este despojo no es una ausencia: es una elección. La de la pureza, de la silueta que se mantiene erguida, sencilla, perfectamente dominada.
Camina con la gracia de quienes han encontrado su ritmo. El suyo es lento, tranquilo, luminoso.